Oficina Forestal

PRODUCTOS Y SERVICIOS DE LA OFICINA FORESTAL MUNICIPAL:

La oficina Forestal Municipal se pone a su disposición para realizar toda gestiones en lo referente al manejo forestal sostenible, evaluación de áreas de riesgo, tramitación de credenciales Municipales para consumos Familiares, licencias forestales municipales, tramitación para inscripción de áreas a proyectos de incentivos forestales, tales como PINPEP y PROBOSQUES, asimismo pone a disposición del público en general la venta de plantas forestales y ornamentales, las cuales se pueden adquirir a través de venta directa y donación canje realizando el tramite respectivo en la Oficina Forestal Municipal.

Para tal efecto se cuenta con las siguientes especies:

ESPECIES ORNAMENTALES:

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ATRIBUCIONES DE LA  OFICINA FORESTAL MUNICIPAL 2016 pdf
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ASTILLERO  COMUNAL DE  CHIMALTENANGO

El astillero del municipio de Chimaltenango, conocido también como área comunal de Chimaltenango, es una extensión de tierra de aproximadamente 475.34 hectáreas, cuenta con una cobertura de bosque natural y plantaciones voluntarias, y se localiza a 500 metros al norte de la cabecera municipal de Chimaltenango.

Actualmente de conformidad con información y registros proporcionados por el Instituto Nacional de Bosques, este territorio cuenta con proyectos de reforestación a nombre de la municipalidad de Chimaltenango dentro del Programa de Incentivos Forestales que otorga el Estado de Guatemala a través del Ministerio de Finanzas en coordinación con el Instituto Nacional de Bosques (INAB) .Asimismo de acuerdo a los archivos revisados fue favorecido por el Proyecto PPFAD/PARPA, con los incentivos de conservación de bosque y protección de fuentes de agua. No obstante, existe una autoridad conocida como Alcaldía indígena, conformada por un grupo de personas que representan a un amplio sector de la comunidad indígena de Chimaltenango y quienes argumentan tener con la documentación legal que les da el derecho de ser propietarios legítimos del astillero y exigen que los incentivos económicos deberían ser pagados directamente a ellos por ser quienes están administrando esas tierras.

El astillero Municipal actualmente está siendo monitoreado y custodiado por la oficina forestal municipal y del ambiente, Además se tiene conocimiento que algunas otras instituciones como el Consejo Nacional de Áreas Protegidas -CONAP- ha brindado asesoría técnica y legal a los integrantes de la Alcaldía Indígena, existiendo la posibilidad de elaborarles un estudio para que se declare como área protegida. Tomando en cuenta aspectos históricos y ancestrales, los pobladores de las comunidades de Santa Isabel, Bola de Oro, Cerro Alto, Labor de Falla, Tonajuyú, San Marcos Pacoc y Montecristo, el astillero es un patrimonio que han tenido desde 1,902. Así mismo la municipalidad argumenta que ella es la propietaria Legítima del inmueble, lo que le ha permitido optar a incentivos forestales. Por otra parte, la Alcaldía Indígena hace referencia que ellos son los condueños debido a que durante cuatro generaciones han tenido el dominio del inmueble contando con documentos legales donde se registran que 125 personas aportaron fondos económicos para la adquisición del referido astillero.

Con la finalidad de aportar herramientas que fortalezcan el esclarecimiento sobre la certeza jurídica de la tierra, se sistematiza información de las partes involucradas, para encontrar un juicio crítico que desvanezca la problemática de la tenencia del Astillero; en tal sentido el presente estudio, solamente se constituye en un diagnóstico preliminar y general de la situación catastral del Astillero Comunal o Municipal de Chimaltenango, esperando que el mismo sea útil a las partes involucradas. Así mismo se pone de manifiesto que el presente caso es solo un ejemplo de lo que está ocurriendo en cuanto a la certeza jurídica de los bosques comunales o municipales del departamento y para ello es importante que el Registro de Información Catastral – RIC- extienda sus servicios a las demás partes del país, dando cumplimiento al Decreto Legislativo No. 41-2005 (Ley del RIC).

El astillero comunal de la villa de Chimaltenango, se constituye en uno de los pulmones de la población chimalteca, porque cuenta con una gran cantidad de recurso forestal y recursos conexos que generan gran cantidad de bienes y servicios ambientales de incalculable valor, pero que a lo largo de la historia ha sufrido grandes problemas, principalmente corrimiento de linderos, invasiones, saqueo de recursos forestales y de flora y fauna silvestre, y arena, problemas que se acentúan porque se tiene incertidumbre en cuanto a la certeza jurídica de los derechos propiedad de la tierra. En ese sentido es importante y necesario conocer el estatus catastral y registral del astillero o área comunal de Chimaltenango, para garantizar su conservación y proponer de alguna forma mecanismos para una solución alternativa de conflictos dentro del marco de múltiples esfuerzos que está haciendo el gobierno para reformar aspectos sobre los derechos de la propiedad, regularizar los registros de tierras urbanas y rurales y modernizar sistemas de registro de propiedad.

El conflicto principal que se ha generado por la falta de esclarecimiento en la tenencia real y legitima de la tierra tanto por parte de las autoridades municipales como de la autoridad indígena local, motivó el interés para realizar la presente investigación, siendo básicamente una guía orientadora para ir dilucidando una solución satisfactoria para las partes. Por lo tanto se espera que esta investigación contribuya a mejorar la administración integral del astillero comunal y consecuentemente de sus recursos y beneficios socio-ambientales que desde ya se constituye en pulmón de esta región y como patrimonio colectivo.

 La conservación y manejo de recursos naturales en tierras comunales

En Guatemala, las tierras comunales siguen siendo objeto de disputas y conflictos sobre su control, y aún no se cuenta con suficiente información que pueda orientar su manejo y conservación. Los estudios reciente empiezan a revalorizar la importancia de las tierras comunales en términos de la conservación y el desarrollo y han demostrado que en el país existen muchos casos relevantes de manejo de recursos naturales en las tierras comunales, lo cual refleja la importancia que tienen estos espacios para la conservación de la biodiversidad, el manejo productivo y los servicios ambientales; así como también en términos sociales, económicos, escénicos, espirituales y de identidad.

Desde 1990 se han estado realizando en el país varios esfuerzos, en forma de estudios y proyectos, sobre la gestión colectiva, en los cuales se ha demostrado que las comunidades han hecho esfuerzos notables en la conservación y manejo de los recursos naturales, sobre todo en la larga experiencia sobre el mantenimiento de los bosques y tierras comunales.

Tierras comunales:

Se refiere a los derechos de tenencia, posesión y propiedad de la tierra que corresponde a una comunidad y son aquellas en las cuales un grupo social determinado o comunidad, comparte derechos de propiedad, posesión o tenencia. Al compartir estos derechos, se aplican principios propios de institucionalidad y gobernabilidad (existen normas y acuerdos para la administración, gestión y uso de la tierra y los recursos naturales que allí se encuentran). Las tierras comunales son las tierras en propiedad, posesión o gestión de comunidades indígenas o campesinas como entes colectivos, con o sin personalidad jurídica. Las tierras comunales, son las tierras que tradicionalmente han sido poseídas o tenidas bajo el régimen comunal, aunque estén registradas a nombre del estado, de municipalidades o de personas individuales.

 Tierras municipales:

 En Guatemala, este concepto se refiere a las tierras cuyos derechos de tenencia se ejercen por parte de las municipalidades. Las tierras municipales evolucionaron a partir de las antiguas tierras comunales, los ejidos de los pueblos e incluso desde las llamadas Tierras del Común de Pueblos de Indios, que funcionaron durante la época colonial. En la época independiente los antiguos pueblos de indios (en la actualidad se reconoce como indígenas u originarios), se convirtieron en los nuevos municipios, y en muchos casos sus tierras comunales se convirtieron en tierras municipales.

Las tierras municipales son las tierras que están inscritas a nombre de las municipalidades y se les denomina como Ejidos, Ejidos Municipales, Tierras Municipales y Astilleros Municipales. Cuando los pueblos de la época colonial se convirtieron en los municipios creado por la administración territorial en la época independiente, sus tierras ejidales y comunales pasaron en muchos casos al control de las municipalidades y a partir de entonces empiezan a denominarse como tales.

La lucha por el control de estas tierras dio lugar al surgimiento de largas disputas entre las comunidades y el gobierno municipal, de tal manera que aunque algunas tierras están inscritas a nombre de las municipalidades, tienen efectivamente un control por parte de las comunidades, situación que es muy generalizada en el país, razón por la cual se incluyen como parte del sistema de tierras comunales.

 Astilleros Municipales:

 Sinónimo de Tierras Municipales, estas son las tierras que están inscritas a nombre de las municipalidades y se les denomina como Ejidos, Ejidos Municipales, Tierras Municipales.

 ANÁLISIS DEL LUGAR:

Teniendo a la vista la certificación extendida por el Registro General de la Propiedad, dicho inmueble aparece inscrito como Finca No. 1106, Folio 209 del libro 42 de Chimaltenango como “Astillero Comunal de la Villa de Chimaltenango”, del departamento del mismo nombre, con un área de 472 Hectáreas, 96 Áreas y 80 centiáreas, limitando al norte con terrenos de Falla río por medio en una parte; Sur terreno Baldío, Oriente Mariano Patunay Juárez, Joya de Agua; Oeste, Bola de Oro, Cerro Alto y Falla; y Poniente, baldío y las Minas, río Pixcayá por medio. Luego del análisis sucesorio de la finca estudiada y teniendo a la vista una certificación extendida por el Registro General de la Propiedad se puede determinar que la misma no ha tenido ninguna variación en virtud que no se registran movimientos de desmembración o adición a la primera inscripción de dominio. Luego de procesar los datos tomados en campo con el navegador y con un margen de error de no mayor de 4 puntos, se determinó que el área de la finca estudiada es de 475.34 hectáreas. Este dato es ligeramente superior en 3.34 hectáreas al valor registrado en la Certificación extendida por el Registro General de la Propiedad en manos de la Alcaldía Indígena aunque los resultados derivados del levantamiento por el grado de precisión y metodología utilizada no debe tomarse como medición legal y tampoco para tomar decisiones definitivas. Sin embargo, por la experiencia en levantamientos utilizando métodos con teodolitos convencionales, brújula y cinta, GPS navegadores y teodolitos submétricos, la diferencia no es tan grande en extensiones mayores (polígonos mayores a 10 hectáreas como en este caso), pero para efectos legales puede ser significativa y generar discrepancias.